A quien corresponda
¿Quién es ahora el valiente?
¿Quién experimenta ahora esa liberación al decir lo que sientes aunque solo sea como desahogo temporal y personal?
¿Quién ha sido capaz de hacerme llorar por primera vez en hace mucho, pero de emoción y de orgullo?
Has sido tú.
Tu quien tuvo miedo de que todo lo que estabas construyendo junto a él se viniese abajo por no sentir lo que debieras, por querer ir más allá de una relación cordial de amistad.
Tu fuiste quien me escuchó, me consoló y me animo aun cuando mi problema giraba en torno a lo mismo (paradojas de la vida...).
Fuiste tu el que me sugirió reposo en las jornadas de desenfreno vacio, quien me hizo ser consciente de lo irreal de mi felicidad.
Pero tambien fuiste tu el que más sufriste con todo aquello, si bien él no se enteró hasta el final, no significa que todas tus noches de insomnio deseando estar con él puedan compensarse con unas sobrias explicaciones.
Lo que tú sientes solo lo sabes tú, los demás solo podemos intentar rellenar el puzzle con la spiezas que tú nos cedes...aunque la persona a quien va dirigido tal regalo pueda no aceptarlo (me vienen hoy metáforas absurdas, debo desempolvar mi prosa)
Decías que perdiste la voz sólo para satisfacerle y que, ahora que piensas más en ti, eso te entristecía. Comparto tu sensación, si bien es cierto que cuando estás enamorado poco pueden importarte tus principios si consigues complacerle para sentirte complacido, cuando sometes tu alegría a su alegría, cuando sacrificas tu estado de ánimo, ilusione sy sueños solo para poder respirar un poco más de cerca el aire que él también respira.
Reconozco los síntomas porque yo también estoy participando en ese juego, en otra modalidad y a otro ritmo pero noto la persistencia de él en mi cabeza, en mis pensamientos... de continuo.
Y sabiendo que compartíamos objetivos, nos apoyamos el uno en el otro casi con toda seguridad de que íbamos a fracasar; y no nos equivocamos.
Y en mi caso al final todo se esfumó (me conoces, sabes que si veo cosas que no me gustan me decepciono, y que si lo hago me alejo, y que si me alejo al final lo olvido) pero no para ti, parte también es debido a querer y tener que convivir con él aunque fuera a costa de destruirte un poco más, un tira y afloja, puede que cuanto más te acercaras más fueses consciente de la distancia que os separaba, a causa también de su impenetrabilidad natural.
Y quizás cuando más me necesitaste más me alejé, pido disculpas, sabes que tengo mis dificultades para dividir mi tiempo, es... mi asignatura pendiente.
Desaparecí, volví a lo que en algún momento fueron mis orígenes para alejarme de esa fuente de dolor, yo también estaba herida.
Aunque no me excusa, creo que debí haberte apoyado más en los últimos tiempos, quizás no habrías estallado como hiciste...sin embargo, estoy tremendamente orgullosa de ti, de que aunque haya sido diferente a como lo planeabas, te hayas decidido a plantarle cara al asunto y a reconocer tu independencia como persona, a volver a ser tú (no es fácil, yo llevo meses intentándolo y aún no lo he logrado del todo).
En el fondo también sabes que no puedes vivir eternamente disfrazado, que chocáis en temas básicos y esenciales para la convivencia que os podrían haber llevado al abandono...o quizás no, quizás eso es lo exótico, lo intrigante, vivir en un continuo debate.
En cualquier caso creo que has tomado la dirección correcta y que aquella pequeña declaración puede haber sido el primer signo de madurez (la cual ya tenías y en estado más avanzado que yo seguramente, pero te ha servido como confirmación), el empujón necesario para seguir andando, sabes que todo será más fácil ahora que se ha ido a la mierda la primavera.
Respecto a mí, seguro que estás en lo cierto y debemos hablar.
Ayer lloré, una vez por tu causa, otra contigo y otra por él, porque añoro esa amistad que me fue arrebatada por cometes, puede, un error.
Añoro las risas, el frío, las noches de cena y debate de los tres cuando, inocentes aún, el mundo era nuestro y no nos atrevíamos ni siquiera a planteárnoslo, estábamos demasiado ocupados descubriéndonos.
Añoro los juegos, los comentarios no infectados, el estar a gusto sin miedo a decir o a hacer algo que pueda abrir la caja de Pandora y que haga que él vuelva a las tiranteces.
Añoro... añoro casi todo; aunque no te mentiré, ayer me reconfortó saber que él también ha sufrido un poco con todo esto, me recuerda así que es humano aunque a veces se empeñe en ocultarse tras esa máscara de "todo me resbala".
Dices que debemos hablar... y en verdad debemos hacerlo, prometo cumplirlo antes de acabar el curso.
¿Sabes qué? No suelo decir mucho esto, digamos que lo reserva para situaciones y personas especiales y hoy lo es, tengo el impulso de decirte con todas las letras que te quiero.
Y no es un te quiero peliculero, es un te quiero de complicidad y de amistad.
Un te quiero sincero.
TE QUIERO y no quiero alejarme más de ti...lo hice por egoísmo, para protegerme pero ya he aprendido.
"Es de sabios reconocer los errores" y tú me consideras una persona medianamente sabia, por lo que no se necesitan más explicaciones.
{Te dije que el blog de hoy iba a ser muy absurdo y no es que esto sea lo único que he vivido esta semana, que probablemente también, pero es que además merece mención, merece que alguien lo escriba y que la gente lo lea, tu historia merece conocerse)
¿Al resto del mundo que hoy lea aquí y espere algo diferente?
Una de las cosas que caracterizan este pequeño espacio de la red es el escaso compromiso; escribo lo que creo conveniente escribir en el momento preciso, no me ato a modas ni a otra actualidad que no sea la de mis días.
Así soy. Es mi pequeña parcela de libertad, es sana y no cuesta, es virtual y pequeña. Es mi vía de escape que puede ser manipulada sino fuera porque redacto lo que escribo tal cual lo hago la primera vez, sin poder retroceder..... esa es la única garantía.
¿Y tú qué?
Me dí cuenta de que no me miras a los ojos cuando me hablas, ¿acaso temes encontrarte algo en ellos?
No te preocupes, sólo sería la confirmación de lo que puedes sospechar, aunque no estoy dispuesta a perderte a ti también, no volveré a cometer el mismo maldito error.
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
¿Benedetti por qué te fuiste aquel día?
¿Pretendías dejarme algún mensaje?



