Punto y aparte
Una bonita manera de despertarse es teniendo una obligación en forma de can de bajar a la calle y despejarte; no lo digo con frecuencia pero me encantan las mañanas de frío que combates al enfundarte en un buen ebrigo mientras crees que puedes hacerle frente a todo.
Pero es una creencia irreal, ya que cuando abandonas tu fortaleza y te inmiscuyes en espacios internáuticos ajenos descubres que, otra vez, la mayoría de las palbras, gestos, acciones y minutos son, verdaderamente, una gran mentira.
No culparé, no por falta de ganas sino de fuerzas porque ya toleré hace mucho algo parecido, y asentí cuando me señalábais como artífice de una relación de amistad deteriorada; era más joven y tenía mucho más miedo, por ello agaché la cabeza y realicé sacrificios que, aún hoy veo, no me han sido valorados.
Cierto es que cuando me tambaleé me ofrecistéis apoyo, pero puede que fuera un apoyo disfrazado, un apoyo por compromiso, por aquello de no sentirnos culpables cuando una persona conocida desde hace tiempo se queda en la estacada..... o quizás mi mente es excesivamente retorcida y de verdad estuviérais allí, comprometidas y dispuestas; pero resulta que yo, defecto o virtud, valoro más el aquí y el ahora que el pasado.
El pasado está muy bien cuando quieres recordar buenos momentos, situaciones de risas y aprendizaje, recreos de golosinas y vidas despreocupadas, pero quitaros esa venda por favor, yo lo hice hace tiempo y la verdad es que ahora veo mejor, veo mejor que la gente de verdad, sí sí, la de verdad, la que existe y permanece no es que se cuente con los dedos de una sola mano, es que con un muñón ya lo tienes hecho (salvo excepciones médicas :) , y eso no lo he aprendido por mi cuenta, sino que vosotras me lo habéis enseñado.
¿Cómo podéis luego pedirme queos tenga en consideración?
Una persona que no da, no se le permite exigir, es moralmente reprobable, absurdo, vergonzoso e infantil.
Ya dije que me tragué mis culpas y lo acepté pero no lo haré ahora, no hoy, porque hoy, un domingo de mañana otoñal fría, he sido consciente de más cosas que estando toda na vida juntas.
Esto no es un desenlace, el asunto se repetirá y saldrá a la luz, llenará páginas y comentarios de rencor y de "esto ya lo he vivido", pero si esto se ha repetido, quizás e sporque seguimos cometiendo los mismos errores.
Ahora no hay penas que valgan, aunque sé de sobra que no las habrá, pero el momento de tener miedo llegará cuando mi actual rabia se transforme en total e irrevoable indiferencia.
Seré una borde, seré una persona egoísta que sólo se fija en sus intereses y que, a la octava de cambio, se lleva las manos a la cabeza y rechaza todo alto al fuego, pero es que esos intereses sólo me conciernen a mí, y la actitud que atisbo, así me lo confirma.
Pero no importa, ya no.
En cuanto a tí, pequeña socialista, ya leí y recapacité; perdona mis desplantes y sonrisas forzadas, puedes ver que no todo es tan fácil.
Punto y aparte.



